DEL BOSQUE: UNA LECCIÓN AL COMPLEJO DE LOS NUEVOS JEFES

Lunes, 6 de febrero de 2012 Sin comentarios

¿Qué es lo que suele hacer un nuevo jefe cuando llega al nuevo puesto?

Caben tres opciones:

1.- Llegar arrasando con nuevas ideas sin consultar previamente. Su objetivo es impresionar a base, muchas veces, de “paridas” que nada van a cambiar. Es el típico intento de hacerse valer ante quien le ha fichado a traves de cambios que son sólo superficiales o que el tiempo demostrará que no tienen ningún valor. Pero ahí llega nuestro “nuevo conquistador” arrasando cual elefante en una cacharrería.

2.- Cargarse todo lo anterior, como muestra de un gran complejo. Simplemente porque llega nuevo, tiene que destruir lo hecho por el anterior, sin valorar el proyecto. Es la cultura de desmerecer lo que se ha venido haciendo simplemente porque sí. El argumento a veces es que es de otro partido político, era un rival, “es que no tenía ni idea”, etc. ¿Saben cuánto dinero se derrocha y el efecto demoledor que se genera en la gente que ha venido trabajando cuando un jefecillo nuevo llega y tira todo lo anterior? ¿Es esa la gran aportación al cambio? No digo que quien llega tenga buenas ideas, pero sí creo que el destruir porque era de otra etapa, poco vende a quien llega nuevo.

3.- Indagar antes de hacer cualquier cambio, reconocer el trabajo hecho y ponerse a trabajar por mejorarlo. ¿Difícil? ¿Increíble? Observemos el recuerdo de cómo Del Bosque compartió el Premio Príncipe de Asturias con Luis Aragonés.

Si algo me impactó de aquello, fue la grandeza, la generosidad y la honradez de un hombre como Vicente del Bosque, quien pudiendo colgarse todas las medallas, decide en público reconocer el trabajo de Luis Aragonés, el anterior entrenador. Y lo que merece ya el cielo para este hombre, es que su antecesor había sido crítico con él. Digamos que el mundo al revés: a pesar de atacarle públicamente, Vicente le reconoce también públicamente su trabajo, el cual mantuvo (sí, sí, mantuvo) e incluso mejoró. ¿Se puede ser más grande?

En resumen, que ese nuevo jefe no sea tan acomplejado, que su valor no estribe en desacreditar y destruir todo lo anterior. Tal vez se hiciera mal, y hasta muy mal, pero me refiero aquí a analizar primero si tiene algún valor. Si no, pues a cambiarlo, pero si lo tiene, reconocerlo demuestra también grandeza y liderazgo.

  • Delicious
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Google Reader
  • PrintFriendly
  • Compartir

ENTREVISTA DE TRABAJO: ¿QUÉ ES LO MÁS DURO DE ESTE VÍDEO?

Domingo, 22 de enero de 2012 2 comentarios

Ruego echen un vistazo a este vídeo, y luego comentamos.

¿Qué es lo más duro de este vídeo? Tal vez…

- … ¿el trato vejatorio del entrevistador? De estos he conocido muchos, pero parece que la crisis les va a poner al otro lado de la mesa. ¿Acaso han visto algún signo de empatía, respeto, consideración y preocupación hacia la otra persona?

- … ¿encontrar a personas muy bien preparadas (en este caso tres idiomas, experiencia, cartas de recomendación, etc.), incluso mejor que quien les va a contratar, pero que la situación actual les ha puesto en la situación de tener que buscar trabajo?

- … ¿que te pregunten por tus hijos? ¿Acaso se lo preguntan a un hombre? Lo cierto es que puede suponer un coste por cómo está estructurada la sociedad actualmente a la hora de demandar horas de trabajo, pero ya es hora que aumentemos la productividad en este país, pues trabajar más horas, no significa hacer más ni mejor trabajo.

- … ¿el tipo de contrato que se le ofrece? Creo que hay que ofrecer buenos contratos pero también tener flexibilidad. A nadie le gusta echar a gente valiosa, que aporta valor. Al contrario, a todos les gusta contratar, pues eso significa que la empresa crece. Pero si la subsistencia está en aligerar, habrá que hacerlo, para no hundir el barco. Una vez pasada la crisis, seguro que en el crecimiento se vuelve a contratar.

- … ¿qué sintieron cuando escucharon, “… puede subir a secretaría y le darán instrucciones y la vestimenta? ¿No les sonó algo raro y preocupante? Pero ya en la siguiente imagen, de una manera muy bien expresada por el realizador del vídeo, la propia música te introduce a lo que uno se espera pero ni quiere ver.

Me parece un magnífico vídeo, que nos refleja lo que mucha gente siente cuando va a una entrevista o a buscar un trabajo. Sinceramente me ha dejado mal cuerpo por dos razones: el trato vejatorio y no poder ofrecer algo acorde a la valía de la persona.

Y me quedo con una reflexión de un libro que habla sobre el abandono de la educación por parte de los jóvenes: “Hay una mentira televisiva y una realidad social, y los que quieren ser Beckam, terminan cargando cajas en una gran superficie”.

Y por el contrario, los bien preparados no encuentran su sitio. Simplemente animar que tarde o temprano quien busca, ¡encuentra!

  • Delicious
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Google Reader
  • PrintFriendly
  • Compartir

NO ME CONTAMINES CON TU BASURA

Martes, 17 de enero de 2012 Sin comentarios

¿Qué hacer con la basura mental de otros cuando la descargan sobre ti?

Recientemente y sin saber por qué, personas cercanas perdieron las formas y realmente fueron hirientes, ofensivas y dañinas. Pero digamos que podría ocurrir igualmente con quien te atiende en la ventanilla de un banco, un camarero que resulte ser un impertinente, un jefe que es déspota en sus formas o un policía que abusa de su autoridad con sus formas chulescas.

Si nos paramos a pensar, seguramente podremos comprender que unas veces el estrés, otras un mal momento, o simplemente complejos que se arrastran hacen que esas personas vayan vomitando formas o comentarios que hieren o hacen sentir mal a otras personas.

Pero ¿cómo nos libramos de la basura que nos acaban de soltar? ¿Cómo evitar que esos gritos, mala leche, chulería, o desequilibrio emocional no nos afecte y nos deje unas horas o unos días heridos y pasándolo mal? Y ya no digo si es alguien muy cercano como una madre, padre, hermano/a, pareja o amigo/a.

Creo que la comprensión de lo mal que pueda estar el otro de poco sirve. Es como quien recibe un codazo en el ojo, y ve que el otro tiene un tic. De acuerdo, entiendo que tu tic me ha generado el golpe, pero nadie me quita el dolor.

Además está el efecto cadena, donde uno al recibir y contaminarse por la basura de otro, un grito de un jefe, por ejemplo, lo va descargando con toda la serie de seres humanos que pasan delante de él/ella a lo largo del día.

Como explica David J. Pollay, quien ha escrito un libro titulado “Reciclaje emocional. Aprende a controlar tus emociones” analiza cómo y porqué muchas veces las personas ‘inocentes’ se convierten en receptoras de la basura emocional de otras. ‘Muchas personas son como camiones de basura: van por la vida acumulando frustración y esperan la ocasión para verterla sobre ti. Hay que evitar que ocurra para que no te amarguen la existencia‘”.

El autor incluye en su libro un listado de conductas propias de vertedores: “estar siempre a la defensiva, no hablar de otra cosa si ocurre una desgracia, ser impuntual, ser reticente a pedir perdón, gritar con frecuencia, no escuchar las anécdotas agradables de otras personas, criticar con más frecuencia de la que se elogia o ser excesivamente sarcástico son algunos de los síntomas de quienes descargan su energía negativa sobre otros“.

Me atrevería a decir que todos caemos en ello en alguna ocasión. Muchas veces sin darnos cuenta damos una mala contestación que deja a la otra persona con un mal cuerpo. Pero también hacia nosotros mismos, cuando nos recreamos en el rencor, en una vieja herida, o en recuerdos que nos han herido, avergonzado, frustrado o decepcionado. Cada vez que volvemos a ellos, los estamos fortaleciendo.

Pero ¿cómo hacer para que no nos afecte? ¿Por qué el malestar de una o varias personas que se cruzan a lo largo del día, van a estropearme el día? ¿Qué puedo hacer?

Si son personas que habitualmente lo hacen, ya sea por su carácter o por complejos que no se han querido trabajar, en primer lugar hay que comentárselo. Si lo acumulamos, nos deja mal cuerpo, le damos vuelta y hasta somos capaces de guardarlo para soltarlo una vez hemos cambiado de siglo. Considero que hay que sacar ese sentimiento, hacer de espejo a la persona, pero eso sí, hay que esperar al mejor momento. Existe el llamado “momento Hulk”, aquél que si reaccionas ante el ataque de esa persona, dicha reacción genera más violencia aún. Es el momento de esperar a que “Hulk” se calme, se tranquilice y más que como un ataque se plantee dicha molestia como un compartir sobre lo que ha herido y cómo actuaría el/ella en ese momento.

Si ello persiste, tal vez sea hora de alejarse de esa persona.

Lo curioso del caso, es que estas personas cuando hieren, quieren que vayas a darle explicaciones de porqué te ha molestado. Es como si te crucifican y tienes que quitarte los clavos para bajar y preguntarle al guardia que te crucificó: “Oye macho, ¿qué te ha pasado para que me hayas clavado así?” Es decir, en lugar de trabajarse ellos mismos, de indagar el porqué de sus complejos, violencia, estrés, desasosiego, etc., ¡NO!, que sean los demás quienes se adapten. 

¿Y qué hacer con el “basurero ocasional”? Ahí Pollay recomienda “no recoger la basura del otro, ignorarla”. Aconseja aplicar la Ley de Reciclaje Emocional: “sonreír, saludar y dejar que se vaya”. Recibir por ejemplo un mal comentario con una amplia sonrisa e ignorarlo sin que nos manche.

Por eso, cuando aparezcan, lo recomendable es aplicar la Ley del Reciclaje Emocional y “sonreír, saludarles, desearles suerte y seguir adelante”, sentencia Polley. “Y es que de nada sirve almacenar y acumular recuerdos negativos y recrearse en ellos como si de un síndrome de Diógenes de la negatividad se tratara. Tampoco resulta nada útil seguir prestando atención a esos camiones potenciales que se acercan para descargar sus malos rollos.

En resumen, es plantearse ¿por qué voy a dejar que otros decidan y manipulen cómo me tengo que sentir?

  • Delicious
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Google Reader
  • PrintFriendly
  • Compartir